LOS FÁRMACOS PARA LA ERECCIÓN NO SON PELIGROSOS EN HIPERTENSIÓN

LOS FÁRMACOS PARA LA ERECCIÓN NO SON PELIGROSOS EN HIPERTENSIÓN
“La hipertensión, al igual que otros factores de riesgo cardiovascular, puede aumentar la probabilidad de sufrir disfunción eréctil. De hecho, se considera la disfunción eréctil como un marcador de salud global y cardiovascular y también puede ser un primer indicio de enfermedad ateroesclerótica subclínica”, introduce Paola Beltrán Troncoso, vocal de la Sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).
 
“La disfunción eréctil es más frecuente en pacientes hipertensos y debe evaluarse de forma rutinaria en la historia clínica de estos pacientes. En los pacientes con hipertensión arterial el sistema vascular suele afectarse y el mecanismo de la disfunción eréctil precisa de un funcionamiento adecuado de este sistema, por lo que puede ser una pista clínica de búsqueda de daño asociado en otras regiones anatómicas (coronarias, renales…)”, explica José Antonio García Donaire, especialista en Nefrología de la Unidad de Hipertensión Arterial del Hospital Clínico San Carlos, en Madrid.
 
Merece la pena recordar que, a día de hoy y teniendo en cuenta las guías europeas vigentes, se considera que hay hipertensión a partir de 140/90 mmHg. En mayores de 65 años la tensión arterial alta ya afecta a la mitad de la población.
 
¿Los hipertensos pueden tomar medicamentos para la erección?
Dado que los hombres con hipertensión sufren problemas de erección con mayor frecuencia, es relevante saber que pueden utilizar Viagra (citrato de sildenafilo), un medicamento indicado para la disfunción eréctil. “Existen estudios que así lo permiten y una gran experiencia con el fármaco en práctica clínica. Se deben tener en cuenta las precauciones especificadas en la ficha técnica para el uso seguro del fármaco”, afirma García Donaire.
 
“Si un paciente tiene enfermedad cardiovascular establecida, antes de hacer la indicación de cualquier inhibidor de la fosfodiesterasa, como Viagra, se tendría que hacer una prueba de esfuerzo y si supera los 7 MET (un parámetro de capacidad funcional) se le puede dar sin problema”, especifica Beltrán.
 
El nefrólogo del Clínico destaca que hay que tener precaución en algunos grupos de pacientes: ancianos, insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal o hepática severa. También se tiene que evitar la toma conjunta con fármacos que puedan interaccionar con citrato de sildenafilo.
 
‘La pastilla azul’ interacciona con…
El citrato de sildenafilo, conocido comúnmente como la pastilla azul, debe emplearse con precaución porque puede modificar los efectos farmacológicos cuando se toman medicamentos que interaccionan con una enzima hepática llamada citocromo P3A4, que ayuda a metabolizar medicamentos, y con los alfabloqueantes, que tienen efecto antihipertensivo y se usan también para la hiperplasia benigna de próstata. Por ello, el especialista del Clínico recomienda utilizar la dosis más baja de sildenafilo en estos casos.
 
Concretamente, dicen los expertos, Viagra puede interaccionar con los nitratos (tanto orales como tópicos con parches transdérmicos), medicamentos que pueden emplearse en pacientes con antecedentes de cardiopatía isquémica. El efecto derivado de esa interacción farmacológica sería una hipotensión muy grave. Aunque, en el caso de los nitratos, “a determinados pacientes, que puedan comprender las indicaciones del médico, se les puede enseñar a retirar estos nitratos horas antes y después de la toma de sildenafilo”, apostilla Beltrán.
 
La conclusión es que el tratamiento debe ser evaluado por un médico que recomiende la dosificación y las precauciones a tener en cuenta. 
 
Contraindicación absoluta
Según la especialista en Cardiología, “la contraindicación absoluta de Viagra es en los pacientes que tienen angina de pecho con niveles de esfuerzo muy bajos. Lo que estaría realmente contraindicado en estos casos es la actividad sexual por el peligro que entraña para ellos”.
 
Recomendaciones del cardiólogo
“Los pacientes con hipertensión no suelen preguntar por el consumo de citrato de sildenafilo a sus cardiólogos. Los que sí lo hacen con mayor frecuencia son los hombres que han sufrido un infarto porque en la evaluación posterior suele aflorar esta cuestión”, comenta Beltrán. La especialista dice que, habitualmente, pasadas una o dos semanas del infarto en cuestión los pacientes pueden reiniciar la actividad sexual, siempre y cuando supere los 7 MET citados anteriormente.
 
En opinión de García Donaire, los hipertensos preguntan al especialista menos de lo deseable. “Si entendemos la salud como el bienestar completo físico, psíquico y social, el mantenimiento de una actividad sexual satisfactoria debe incluirse en las cuestiones a tratar en la relación entre el médico y el paciente hipertenso. Y de hecho, como ha quedado expuesto, el descubrimiento de disfunción eréctil puede ser la clave para hallar lesiones en otros órganos. El tratamiento con fármacos como el sildenafilo ha ayudado a mejorar esta situación clínica y el hipertenso debe preguntar en consulta todas las dudas que tenga sobre su uso”. 
 
La experta de la SEC destaca dos mensajes. El primero lo dirige a los pacientes, aconsejando a “los hombres que sufren disfunción eréctil que sospechen de que este trastorno de la erección puede ser un síntoma de hipertensión arterial”. El segundo factor de riesgo que más impacto tiene sobre la disfunción eréctil es la hipertensión, encabezando esa lista la diabetes.
 
El segundo mensaje va destinado a los médicos, que deben indagar cuáles son las expectativas que el paciente pone en Viagra y en su patrón de uso. “Si un paciente reinicia la actividad sexual con su pareja habitual, el riesgo derivado de su consumo es bajo. Sin embargo, si va a tener relaciones sexuales con alguien que no lo es y si además acaba de consumir alcohol o una comida copiosa tiene un riesgo per se por todo lo que acompaña a la pastilla. Por ello, el abordaje debe hacerse de una forma más contextual”, concluye Beltrán.
 

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